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martes, 7 enero 2020

Cuarteto de Cuerdas Calidore, viajeros en el tiempo

Se equivocan quienes piensan que no podemos viajar en el tiempo, porque la música nos ha dado los poderes suficientes para atravesar las barreras impuestas por calendarios y relojes. A Cartagena llegan cuatro brillantes viajeros en el tiempo para llevarnos consigo a un viaje al pasado y así experimentar de cerca la vida de Bach, Mendelssohn y Beethoven, de quien, a propósito, se estará celebrando el aniversario 250 de su nacimiento.
Ellos son Jeffrey Myers, Ryan Meehan (violinistas), Jeremy Berry (violista) y Estelle Choi (violonchelista), quienes ya hace una década formaron, en el Conservatorio de Música de Colburn el Cuarteto de Cuerdas Calidore, un formato de música clásica que, luego de ganar casi todas las competencias de música de cámara en Estados Unidos, consiguió un inmenso palmarés internacional y ha sabido conquistar a la crítica musical en todos los continentes.
Los cuatro integrantes de Calidore se conocieron en la Escuela Colburn en Los Ángeles mientras eran estudiantes. Ahora que han hecho de Nueva York su hogar, lograron tener acceso a una mayor vitrina, desde la que se han convertido en uno de los cuartetos más aclamados y buscados de todo el mundo. Son energéticos, jóvenes y llenos de vitalidad y confianza. Todos coinciden en que su éxito se debe a que se complementan entre sí en un perfecto equilibrio al que algunos han calificado incluso como un “milagro ”.
Este cuarteto reconoce la importancia del tiempo en la música. “Los músicos clásicos pasan gran parte de su vida habitando los reinos del pasado”, dicen. Y por esa razón, han emprendido viajes a otras épocas para acercarse a los compositores que hoy interpretan. “Para practicar e interpretar eficazmente la música de Bach, Brahms, Beethoven y muchos otros, los artistas deben combinar la investigación y la intuición personal para viajar en el tiempo a la era de la vida de estos compositores. Después de meses de exploración, a medida que uno comienza a comprender las costumbres sociales, la política y la ciencia de la época, comienza a surgir una comprensión más clara de la personalidad y la estética musical del compositor”, resaltaron los miembros del cuarteto en un texto sobre su más reciente álbum, Resiliencia, en el que exploran la capacidad de recuperación humana frente al sufrimiento y el ingenio que salen a flote en tiempos de crisis.
En sus continuos viajes al pasado, en los que se estudia de lleno a decenas de genios musicales, este cuarteto ha explorado las narrativas musicales de compositores durante conflictos internos o externos para extraer la mayor cantidad de detalles y de esa manera ser más precisos en sus interpretaciones. Gracias a ello, el colectivo logra interpretaciones impecables. Es como si las piezas escritas hace siglos estuvieran pensadas para sus integrantes, dicen los especialistas. Pero la verdad es que su virtuosismo no es producto del destino, sino del estudio meticuloso de los compositores a quienes hoy interpretan.
En sus recorridos a tiempos ancestrales, Myers, Meehan, Berry y Choi observaron que el Cuarteto de cuerda n.° 2 en fa mayor de Serguéi Prokófiev (1981-1953) fue concebido durante la Segunda Guerra Mundial y fue su escape a los ataques de los nazis y que su tiempo como refugiado fue un estímulo para su imaginación fértil; que en la composición Sonata Kreutzer de Leoš Janácek (1854-1928), el autor retrata la lucha de un hombre atrapado en un matrimonio sin amor, y que en la Obertura n.° 6 del Concierto de cuerdas de FelixMendelssohn (1809-1847), el compositor estaba profundamente desconsolado por la muerte de su hermana Fanny.
En los momentos más difíciles de sus vidas, los artistas recurrieron a la música para desahogar su ira, miedo y frustración; pero también les sirvió para mostrar sus sentimientos de esperanza y optimismo en medio de las crisis. Y de esto, resaltan los miembros de Calidore, se trata la resiliencia. Es así como ellos han logrado extraer el sentimiento detrás de la historia de las piezas que interpretan para darles color a las obras.
“Como humanos, es necesario dar voz a la ira y la frustración de la pérdida o la dificultad, pero también poseemos una fuerza interior. Debemos escribir, reconstruir o, si es necesario, viajar en el tiempo para que brille nuestra capacidad de recuperación. Es al expresar e incluso registrar nuestras experiencias que allanamos el camino para un futuro más brillante”, concluyen los miembros de Calidore en la exposición de su álbum Re-siliencia.
Este reconocido colectivo tendrá presentaciones los días 6, 7 y 8 de enero en el Cartagena Festival Internacional de Música.

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