La violinista noruega dará cuatro conciertos en el XVIII Cartagena Festival de Música, en enero.

Los fiordos tallados por esos inviernos eternos, las montañas salpicadas de nieves milenarias y los cielos de colores imposibles han sido una fuente de inspiración determinante para los compositores noruegos. Uno de los más importantes, Edvard Grieg, creó algunas de sus piezas más famosas estimulado por la contemplación de esa naturaleza y también por las costumbres folclóricas de su país, en las que se mezclan los tradicionales mitos con instrumentos como el hardanger, un violín que solían usar las comunidades agrícolas y pesqueras de la parte occidental del país.

Esa pasión por la naturaleza de Grieg, creador de piezas tan famosas como la suite Peer Gynt y el Concierto para piano y orquesta, sigue estando presente en los músicos noruegos contemporáneos. Por ejemplo, la violinista Eldbjørg Hemsing, una de las instrumentistas jóvenes más destacadas de su país, ha creado proyectos como Artic, en el que propone un viaje a través de la música por este ecosistema amenazado por el cambio climático.

Hemsing, una gran conocedora e intérprete de la obra de Edvard Grieg y quien se ha presentado en eventos tan importantes como la entrega del Premio Nobel de Paz de 2021, es una de las principales invitadas del XVIII Cartagena Festival de Música, que se realizará entre el 5 y el 13 de enero.

En esta nueva edición, el encuentro musical justamente propone un recorrido en el que refleja cómo la naturaleza ha influido a los principales compositores de la historia, con un énfasis especial en los autores del norte de Europa.

En Cartagena, Hemsing interpretará reconocidas obras como la Sonata para violín y piano en do menor, de Grieg, y el Verano y la Primavera de las famosas Cuatro estaciones de Vivaldi, uno de los principales ejemplos de ese binomio compuesto por música y naturaleza. La noruega también presentará exquisiteces de compositores menos conocidos, como la Sonata para violín y piano en do menor, del noruego Hjalmar Borgstrøm.

Foto: Gregor Hohenber

Tanto mi madre como mi hermana mayor tocan el violín y en nuestra casa siempre había música. Creo que me sentí muy atraída por el violín y nunca he pensado en tocar otra cosa

explica Hemsing sobre sus primeros contactos con el instrumento.
De hecho, la relación de su familia con la música viene de varias generaciones atrás, pues su tatarabuelo, Anders Nielsen Pelesteinbakken, le cantó una melodía a uno de los emisarios de Edvard Grieg que solían recorrer Noruega con la misión de recolectar músicas folclóricas. Grieg utilizó esa melodía que cantó el tatarabuelo de Hemsing en una de sus composiciones para piano: la Balada, op. 24.

Eldbjørg Hemsing  tiene un amor por la música desde su hogar.

¿La conexión que su familia tiene con Grieg ha influenciado su trabajo?

Sí, hay mucha identidad noruega en la música folclórica y el lirismo que se encuentra en el repertorio nórdico es algo en lo que pienso a menudo. Muchos de los compositores noruegos utilizaron la música folclórica como fuente y ese volver a la raíz de cualquier melodía hace que se sienta mucho más cercana.

 

El tema central del festival es ‘Sinfonía de la naturaleza’ y usted tiene un entendimiento profundo al respecto.

Yo crecí con unos padres que trabajaban con la música y la naturaleza y creo que el vínculo entre ambos temas siempre ha sido muy fuerte: hay tanta música en la naturaleza que uno realmente aprende a escuchar de una forma muy diferente. Imagínese cuántos compositores de todo el mundo encuentran inspiración en la naturaleza y han compuesto música para ella. Yo, personalmente, no puedo estar sin naturaleza.

 

¿Qué tan importante fue la música folclórica?

Muy importante. Crecí tocando tanto el violín clásico como el violín hardanger y esas dos tradiciones tan diferentes han sido una parte importante de mi educación. Aunque ya no toco tanta música folclórica, ya que la clásica ocupa la mayor parte de mi tiempo, creo que siempre ha estado en la columna vertebral de mi forma de tocar. Los ritmos tan específicos, así como el desarrollo armónico y su entonación tan particular, son únicos en el mundo. Tocar música folclórica me enseñó mucho a ser flexible y a escuchar, y eso es muy importante para un músico clásico.

 

En Cartagena tocará la Sonata para violín y piano en do menor n.º 3, de Grieg. ¿Qué significa para usted?

Crecí con las tres sonatas de Edvard Grieg, y en Noruega la tercera es más conocida como la Internacional. Es de un Grieg que ya ha experimentado el mundo y tiene un universo sonoro más oscuro, pero también más seguridad en su forma de componer.

 

También interpretará obras del noruego Hjalmar Borgstrøm, compositor poco conocido en el contexto internacional.

Fue determinante en la vida musical noruega cuando vivía, pero, desgraciadamente, fue casi olvidado tras su fallecimiento. Era conocido como compositor y crítico musical –gracias a su aguda pluma–. Cuando falleció, incluso la Filarmónica de Oslo cambió su concierto de apertura de temporada por un concierto homenaje a Borgstrøm. Gracias a un colega músico conocí sus obras y supe que tenía que hacer lo posible por darlas a conocer de nuevo.

 

FUENTE: https://www.eltiempo.com/